¿Incremento de la emisión monetaria es sinónimo de aumento de inflación?

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Pese a que los economistas ortodoxos así lo afirman, tienen que darse otras situaciones para que la emisión genere inflación. Una de ellas es la desvalorización del Peso. El problema no es que haya más dinero en la plaza sino que esos pesos vayan corriendo a ser cambiados por dólares y que estos salgan del BCRA.

 

En un reciente informe, la Consultora Analytica describió las situaciones que tienen que darse para que la emisión monetaria repercuta y afecte de manera directa a los precios. Además, comparó lo que ocurre en nuestro país con lo sucedido en la región, incluso puntualizó con ejemplos la situación de Estados Unidos y Europa.

En 2012 la cantidad de dinero en la economía, medida por la base monetaria, se expandió 35%, con un importante incremento mensual en diciembre (+7,4%). "Algunos economistas creen -sostiene la consultora- que eso explica en gran medida la elevada inflación argentina. Casi como axioma imperante, emitir, siempre, generaría inflación".

Pero las cosas no son tan lineales: hay contraejemplos para todas las apuestas. Varios países de la región también han expandido fuertemente su oferta de dinero el año pasado y no por ello han evidenciado un aumento considerable en sus precios. Algunos podrían argumentar que la inflación de Uruguay (7,5%) o de Brasil (5,8%) se ubicó en esos niveles debido a “significativos” aumentos en la base monetaria, de 22% y 8% interanual, respectivamente. No es el caso. Pero incluso en el admirado Chile, que tuvo una inflación de sólo 1.5% en 2012, la oferta de dinero aumentó un 15%.

Desde la salida de la Gran Recesión 2008-09 los Estados Unidos cuadruplicaron su base monetaria, mientras que la castigada Unión Europea la duplicó. ¿Cuál fue el impacto de semejante expansión sobre el nivel de precios? Prácticamente nulo, porque los impactos de las nuevas emisiones fueron absorbidos por sustanciales aumentos en la demanda de dinero.

Estos porcentajes reflejan una causalidad no necesariamente lineal entre las variaciones en la cantidad de dinero y los precios, sugiriendo que el análisis es incompleto si no incorpora la demanda de dinero, el otro componente central en esta historia de emisión e inflación.



Dilema interno

"En la Argentina, -describe el Informe Semanal de Analytica Consultora- la principal vía por la cual la política monetaria se manifiesta sobre los precios es el tipo de cambio, siendo la apreciación/depreciación un factor importante dentro de la formación de precios de los bienes".

Por ejemplo, en una situación donde el Banco Central emite y esos pesos van a buscar dólares, existirá una depreciación y por esa vía habrá inflación a menos que no se intervenga en el mercado cambiario (tal como ocurre, actualmente, en el mercado marginal).

En la era pre-cepo cambiario, esos pesos emitidos y no deseados por el público volvían al Banco Central y éste entregaba dólares (mientras las reservas disminuían) en sintonía con sus objetivos de precios y devaluación.

"Ahora bien, dado un nivel de precios y una cantidad de bienes y servicios producidos, los consumidores y las empresas necesitan pesos para llevar adelante sus transacciones. Con un aumento en el nivel general de precios esperado en torno del 25% para todo 2013 y un crecimiento del PIB de entre 3% y 4%, podemos estimar que las necesidades de liquidez estarán en el orden del 29%. Este porcentaje, por ejemplo, no considera los costos de transacción que supone movilizarse para acceder al dólar, con los cual la demanda por liquidez podría ganar inclusive unos puntos adicionales", sostuvo la entidad privada.

La conclusión al tema indica que habrá más inflación influenciada por el exceso de la emisión "sólo cuando se emitan pesos por encima de ese porcentaje (+29%), el público puede rechazar el excedente y terminar, por ejemplo, cambiándolo por dólares en el mercado paralelo, depreciando así su valor".

A menos que el dólar “blue” influya en la formación de precios, como es en el mercado inmobiliario, su impacto sobre el nivel general del IPC es cuestionable. Ese excedente también podría servir para alimentar el consumo, una variable que el gobierno busca fortalecer de cara a las cruciales elecciones legislativas.

Fuente: Analytica Consultora

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